Costes

Cuál es el precio real de un muro de vídeo y cómo gastar de forma ajustada

100 000 € por un muro de 6 pantallas: es la tarifa que anuncian algunos operadores. Un precio que desanima a invertir, y que de paso puede comprometer la seguridad pública cuando se trata de un centro de emergencias que renuncia a equiparse. Desde 2021, Easy Multi Display ha presentado sus soluciones a una cuarentena de SDIS y ha realizado 15 instalaciones. Esta experiencia permite analizar el coste real partida por partida.

Ante todo, una aclaración: el trabajo de instalación de un profesional merece ser respetado y pagado en su justo valor. La idea no es recortar en la mano de obra, sino entender adónde van a parar los presupuestos.

Los componentes de un muro de vídeo

Un muro de vídeo se reduce a unas pocas partidas: las pantallas, los soportes de pared, el cableado, el servidor de vídeo y su software, y por último los equipos complementarios (conmutadores KVM, multiviewers, cajas de control, etc.).

Desglose de un muro de 6 pantallas de 55”

Esto es lo que cuestan realmente estas partidas, y lo que a menudo se factura por ellas.

  • Pantallas: alrededor de 12 000 €, es decir 2 000 € por unidad.
  • Soportes de pared: a menudo 6 000 €, a 600-800 € por pantalla, cuando existen soluciones en torno a 452 €.
  • Cableado: variable según la obra.
  • Servidor de vídeo: facturado hasta en 20 000 €, cuando un ensamblaje con componentes comparables ronda los 3 000 €.
  • Software: el estándar del sector está en 8 000 € y más; EMD se sitúa entre 280 € y 911 €.
  • Cajas complementarias: 20 000 € y más, allí donde módulos equivalentes arrancan en 100 €.
  • Mano de obra y cableado: alrededor de 20 000 €.

Lo que pagan realmente los clientes

En la práctica, nuestros clientes equipan un muro completo de 6 pantallas por unos 20 000 €. Algunos han montado su sistema por 7 000 € partiendo de pantallas de 86 pulgadas. El muro de demostración de 12 pantallas que utilizo a diario me costó 5 000 € en total.

La conclusión es sencilla: los precios anunciados por el sector reflejan a menudo márgenes inflados mucho más que el coste real de los componentes. Comprando de forma informada, se consiguen ahorros considerables sin sacrificar nada de la calidad ni de la fiabilidad.

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